26 mar. 2012

La crítica y la forma de hacerla

Como artista, quisiera hablar un poco de la crítica, esa espada tan afilada que pueden ser esgrimidos con mayor o menor acierto (y en ocasiones con ninguno) y muchos (me incluyo yo también) temen de una manera u otra. También intentaré de paso enseñar qué tipos de crítica deben y no deben de hacerse e incluso, qué aporta artísticamente una crítica y lo útil que puede ser en buenas manos.

¿Qué es una crítica? Intentaré ceñirme a la definición de crítica, pero adaptándola al medio artístico. Una crítica es una opinión formada por argumentos (positivos y/o negativos) que pretende darnos un punto de vista personal (una crítica objetiva en el arte es imposible) sobre una obra. Hasta aquí creo que nadie puede perderse y que es fácil de entender.

Rob Liefeld se merece un libro o veinte de críticas
El problema de la crítica, no es esta en si, si no el uso que se le da. Cualquiera es capaz de hacer una crítica, pero no todos son capaces de hacer una buena crítica. Y a consecuencia de esto se crean una serie de críticas en las que no se busca la valoración de una obra, si no desvirtuarla mediante todos los medios habidos y por haber.

Normalmente, la gente que se dedica a hacer este tipo de críticas en el mundo del cómic suelen ser gente que no tiene muchos conocimientos acerca de lo que habla o está comenzando y aunque muchos aprenden con el tiempo los valores que hacen de una crítica una herramienta de creación, otros optan por usarlas como armas de destrucción masiva.

Del arte moderno no sería capaz de criticar, no sé con qué meterme o no...
Yo divido las críticas en dos categorías distintas: críticas constructivas y críticas creativas ¿Cúal es su diferencia? Las críticas constructivas sirven a un fin, que es el de ayudar al creador de la obra a mejorar y crecer como artista haciéndole ver cosas que este último no es capaz de ver por si mismo. Las críticas destructivas solamente se hacen con el objetivo de denigrar tanto a la obra como al autor de esta sin ofrecer nada sobre lo que el autor pueda trabajar para no presentar los mismos fallos en el futuro.

Evidentemente al artista le interesa la constructiva, donde puede encontrarse ideas que le ayuden a madurar y a mejorar. Aunque hay que decir que también hay tipos de críticas constructivas que no deben hacerse. Aquellas donde sólo predomina lo bueno no son creíbles, aunque duela reconocerlo, todos los artistas tenemos puntos débiles donde sabemos que somos más vulnerables. Y claro está, una en la que se ensalcen los fallos, aunque no llegue a ser una destructiva, tampoco es creíble, se puede ser malo, pero tener puntos buenos.

El arte siempre es subjetivo

"La virtud está en el punto medio", así que haremos caso a este dicho y haremos una crítica donde haya tantos puntos buenos como puntos malos. El artista debe saber en qué falla para arreglarlo y en qué es bueno para enfatizarlo. Es bueno (y más que recomendable) que se tengan los pies en el suelo y que el ego no se infle cual globo.

Los puntos deben contener sobre todo además de la enunciación del fallo o acierto, una explicación de por qué se destaca ese punto, no es muy útil una lista donde no se da ninguna razón de por qué se dice eso. Siempre debe haber una explicación detrás que nos ayude a comprender nuestro fallo o acierto y poder seguir creciendo.

Yo me imagino así a un crítico

Otro punto importante es saber asumirlas. No hay que ser cerrado y hay que saber aceptar las críticas (sólo las constructivas, las útiles y las que no provengan de un troll), una buena crítica puede hacerte avanzar como artista y ganar confianza como tal. Cerrarse a aceptar opiniones sólo conllevará a un menor crecimiento y una mente cerrada que no aprenderá cosas que le resultarán a corto, medio y largo plazo beneficiosas.

En resumen, una crítica es una muy importante herramienta para un artista,  siempre que se haga por una persona que entiende y que sabe cómo transmitirla. No hay que tener miedo a la crítica, hay que saber aprender y saber crecer mediante estas, con lo que merecen más respeto que miedo. A partir de ahora procurad dedicar unos minutos para repasar algo que le diríais a un artista sobre su obra y cómo decírselo.

19 mar. 2012

El problema del público español

A pesar de que en España hay un nutrido grupo de amantes del cómic en todas sus ramas (entiéndase ramas como manga, cómic americano, cómic europeo y demás) tenemos un serio problema que creo que aunque está presente en otros países en el nuestro está demasiado marcado: La estupidez y lo cerrado del público español.

No estoy diciendo que el público en si sea estúpido. Me refiero a aquellos que se quedan anclados para bien o para mal dentro de una rama del cómic y no saben más que mostrar desprecio e insultar hacia otras variantes. Y desde el punto de vista artístico hay también unas cuantas joyas relativas a cómo se debe trabajar según estilos, joyas que además he visto repetidas hasta la saciedad una y otra vez sin ningún sentido y sobre todo carentes de racionalidad.

Leinil Yu ilustrando una portada de los X-Men
Por supuesto que hay gente que no entra dentro del grupo de los cerrados de mente, y disfruta sin ningún problema las obras de toda la esfera de la narrativa gráfica independientemente de su nacionalidad, pero desgraciadamente, eso es de lo que no abunda e incluso son estigmatizados e insultados por sus gustos variados (demencial esta actitud).

Y si encima ya hablamos por supuesto de lo maltratados que son por el público los autores españoles (ahora menos que antes, hay que reconocerlo) nos daremos cuenta que tenemos un problema, que no sólo es grave, si no que es absurdo, pues tenemos un gran elenco de artistas capaces de eclipsar a muchos autores extranjeros en sus propios territorios y encima deberíamos sentirnos orgullosos (yo me siento orgulloso) de ellos.
Madureira ilustrando Ultimates Vol 3

Yo no sé vosotros, pero no concibo ser capaz de perderme la geniales obras de Leinil Yu como Superior o Silent Dragon, de Joe Madureira, Battlechasers, de Yang Kyung-Il, Defense Devil, de Belén Ortega, Himawari, de Studio Xian Nu, Bakemono, de Kenny Ruiz, El cazador de rayos, de Ryan Ottley, Invencible, de Takeshi Obata, Bakuman y un larguísimo y creciente etc, sólo por que pertenezcan a una rama a la que tengo menos tendencia a leer.

Soy incapaz de comprender la razón de por qué el que te guste el manga te convierta automáticamente en enemigo del cómic americano o viceversa. Sencillamente, disfruta de todo lo que tienes a tu alcance, que no todo el manga ni cómic americano, es genial ni es mierda. Es cierto que siempre se puede tender hacia un tipo de cómic, pero eso no ha de ser razón para renegar del resto por simple obcecación absurda y sin razón de ser más que una discriminación estúpida basada en la forma de relatar una historia.

Bakemono de las magníficas Xian Nu
Aprovechando mi fanatismo sobre Joe Madureira, decir que fue el pionero de un estilo que ciertamente aprovechó lo mejor del mundo americano y japonés, revolucionando gráficamente la industria del cómic y creando lo que hoy en día se ha dado en llamar el amerimanga, dejando claro que no sólo no son opuestos, si no que incluso son combinables con un más que agradable resultado.

También me he encontrado con artistas que tienen miedo de salirse de un estilo y dejar de ser considerados manga o americano por ejemplo (los cito por que son los más populares) cuando deberían ser más abiertos y ver qué pueden encontrar que les complemente en otros estilos. Incluso he encontrado a gente que por mi estilo (amerimanga, con mucha mezcla de estilos entre coreano, japonés y americano) me llaman traidor por no estar de parte de uno o del otro, si no de coger cosas de los demás como si fuese "trampa".

Himawari por la genial Belén Ortega
Históricamente sería recomendable recordar a esta gente que la música rock fue creada cuando se juntaron tanto el country como el blues, dejando claro que el mestizaje cultural (salvo contadas excepciones) suele tras más ventajas que desventajas. 

Hace tiempo hablando con Diana de Studio Kosên, recibí una de las palabras que más se me ha quedado dentro y que puede aplicarse a todo: "Manga no es un dibujo copiado de un autor de la Jump, es una forma de narrativa". Y tiene toda la razón, he visto dibujantes con un estilo muy ajeno al manga publicar en revistas japonesas y a dibujantes americanos publicar con algo que parece mas bien manga.
El Cazador De Rayos por el inimitable Kenny Ruiz

Me despediré diciendo una cosa que yo creo que enmarca lo que pienso sobre este problema: las etiquetas sólo son etiquetas, en el fondo son historiar creadas para que los lectores las disfruten y todos lo podemos hacer por igual sin importar su procedencia o estilo.