7 ene. 2011

Defense Devil: Abogados, demonios y peleas

Aunque no se suele dar el caso y es cuanto menos inaudito, esta obra está hecha por dos autores de origen coreano, Youn In-Wan encargado de la historia y Yang Kyung-Il que se ocupa del apartado artístico, que publican en Japón, un mercado que no suele ser benevolente en cuanto a extranjeros que quieren publicar.

Estos dos ya habían colaborado previamente en otros mangas como Burning Hell (fantástico dibujo, lástima que la historia no la continuasen...), Shin Angyo Onshi (también muy buena y entretenida, ojalá se licencie aquí, que está completa) o Island (otra serie que también debería ser tenida en cuenta). Ha resultado para mí, un tándem bastante productivo y sobre todo espectacular, sus obras siempre poseen un nivel bastante alto en todos los sentidos.

De momento se trata de una serie abierta, que lleva en el momento de escribirse esta reseña, 78 capítulos. No creo que se convierta en el próximo One Piece hablando de duración, pero si conservase el mismo nivel que ha tenido hasta ahora no vería ningún problema en seguir leyendo esta serie.

Kucabara, es un demonio que se encuentra en Lost Horizont con un propósito, ayudar a las almas de aquellos que han perecido y han sido injustamente enviados al infierno. Para ello, deberá encontrar las pruebas que demuestren su inocencia, aunque a veces, tenga que recurrir a la fuerza para conseguir llegar a ellas y salvar así a sus clientes de sufrir las torturas de cualquiera de los círculos infernales.

La verdad es que Defense Devil comienza de una manera muy calmada, pero poco a poco, y a través de multitud de páginas, irá encauzándose más hacia un manga de aventuras y lucha, siempre manteniendo por igual estos dos géneros, y mezclándolo con mucho humor (Kucabara en modo de acoso sexual es algo que te puede llegar a sacar lágrimas de la risa).


El trazo de esta obra está bastante bien, se le nota la experiencia al dibujante. Sabe cómo usar las líneas, sabe cómo y cuando variar el grosor de estas, lo que le da mucho encanto a su dibujo. No hay mucho más que decir aquí, es el tipo de trazo que no tiene ningún fallo remarcable o nada que yo le pueda objetar, perfecto.

En la anatomía, y tras haber leído más obras suyas, sé que no tiene fallos de anatomía, sabe deformar correctamente el cuerpo humano en las perspectivas más difíciles y siempre con un resultado óptimo. Quizás me gustaría que algunos personajes no fuesen tan delgados, pero imagino que es ya parte del estilo del autor en esta obra concreta. Si soléis leer otras obras coreanas, también os daréis cuenta de que el autor usa con mucha frecuencia chibis que no son como los japoneses, e incluso algunas expresiones que se usan más en Corea, pequeño detalle que es bastante gracioso.

Los diseños son la parte que más me ha ido sorprendiendo a lo largo de este manga, pero por otro lado también noto un ligero sabor familiar, una pequeña influencia de Takeshi Obata. Son unos diseños bastante variados, siempre espectaculares, detallados, sobre todo en lo tocante a los personajes principales y a ciertos enemigos, aquí debo remarcar que por ejemplo, hay ciertos diseños que son muy repetitivos o simples para mi gusto. En general, la tónica es que los diseños destacan bastante por su detalle y su variedad.

Los escenarios son otra parte que está bastante bien variada, no llega al buen nivel de los diseños, pero le llega bastante cerca. Puede decirse que este punto es un poquito más inestable que los otros puntos, pero aún así, la maestría de este dibujante a la hora de dibujar una amplia variedad de lugares queda patente en sitios como iglesias, ciudades humanas, ciudades infernales inventadas, etc.

La conclusión al apartado gráfico es que este manga es una joya visual, realmente conseguido, con personalidad propia y sobre todo, mucha variedad y mucha energía. Cada capítulo es una pequeña obra de arte, y merece la pena pararse en cada viñeta y admirar el detalle y el amor del dibujante hacia su obra. Las ilustraciones de los inicios de capítulos y de los tomos son una pequeña muestra del talento de este artista.


En resumen, una obra que merece bastante la pena leer, y que no flojea por ningún costado. Lo que no sé es cómo aún ninguna de las grandes editoriales de España como Glénat, Norma o Planeta se ha pensado la idea de traer este genial manga, que a más de uno encandilará por su historia y su dibujo. Recomendable al 100%.

1 comentario:

Felwyn dijo...

Cierto es que los que estan haciendose un hueco en el reducido mercado japo (en cuanto a autores no patrios) son los coreanos...pero si lo estan consiguiendo es porque se lo ganan a base esfuerzo, demostrado queda con autores como estos!! :D

Tiene un dibujo atractivo los tipejos estos...quizás cuando la serie esté más anclada (aún) en Japón,alguien nos de la sorpresa con su licencia :O


P.D: por cierto, odio que no se acepten comentarios que no sean de cuentas abiertas,esto de conectar por mi cuenta de Gmail es un rollo...aunque supongo que así te ahorras a anónimos coñazos XD